jueves, 5 de marzo de 2026

186.- TRADICIONAL Y SECULAR FERIA DE GUADALUPE.

TRADICIONAL Y SECULAR FERIA DE GUADALUPE

 

El 5 de Diciembre se inicia la Feria. Desde el Cerrito de la Virgen, vemos al pueblo de Guadalupe, que trae en procesión a In Virgen hasta su capilla en la cima. Gran acompañamiento lleva "La Chapetone" como se le llama en el lugar. A su paso, encuentra arcos triunfales que ofrecen como éste, su homenaje.

El júbilo del pueblo se exterioriza con la quema de cohetes y bombardas.

Aquí resultó estrecho el camino para tanto devoto. El número de fieles ha ido en aumento al paso de la imagen.

Este bosque acogedor marca la cercanía del Cerrito, el mismo camino y la misma devoción, llevan desde hace cuatro siglos sus sagradas andas.

En su capilla y como es tradicional, se celebra el Santo Oficio de la Misa. Parece que la altura inviolada del recinto, las almas se sienten más cercanas a Dios. Todo se inclina reverentemente ante la presencia de la Virgen.

Y ahora llega el momento del regreso. Fortalecidos en espíritu, bajan nuevamente en procesión, portando su preciosa carga los felices pobladores y peregrinos. Este es el mejor presente que puede hacerse por la fé: la comunión del espíritu fuerte que se exterioriza incontenible, como un alarde de pureza y sencillez, que habla más claramente a los oídos de Dios.

Aquí, el regreso, son las mujeres las que cargan el dulce peso. Así se hace también por tradición. Ellas detentan este privilegio por su acendrada fé y el amor inmenso que profesan a su Virgen milagrosa.

Los arcos triunfales sueltan palomas al paso de la imagen. Es el símbolo de la pureza.

El ocho de diciembre es el día de la Veneración de la Virgen. Los pobladores se preparan con mucha anticipación. Aquí nada falta para el culto. Están los cirios, objetos recordatorios, milagros y, sobre todo, los corazones emocionados y rendido. Es la Feria de la Virgen y todo es en homenaje a ella.

Con el mayor orden se forman inmensas colas por los peregrinos que esperan pacientemente el momento sublime de tener el privilegio inapreciable de venerar a su Virgen.

En el interior del templo es ya verdaderamente impresionante el fervor que se advierte. Muchas horas han pasado desde que esta muchedumbre devota ingresó a la Iglesia, aguardando el instante de acercarse a la Virgen Guadalupana. Este año, la afluencia ha sido muchísimo mayor.

Nunca en las ciudades norteñas se vio más claramente reflejado el espíritu del pueblo que ama su tradición, su fe y sus costumbres. Aquí están todos. Los hijos dilectos del Departamento se unen en un solo cuerpo religioso.

El padre Santiago Wenceslao Aguilar, inicia el acto de la Veneración y enseguida comienzan a desfilar uno a uno, los miles de peregrinos

Tocar el anda o besar el Manto de la Virgen es el único anhelo que ha hecho esperar horas y horas a todo un pueblo. ¿Cuántos llegan hasta las plantas  de la Virgen, con el intimo regocijo de agradecer en esta fecha, las gracias recibidas!. Así lo dicen la cantidad de milagros que dejan en el templo. Ninguno se olvida del presente a la Virgen. El simbolismo que tienen en esos obsequio, va más allá de la materia. Es el alma, la que se rinde  en el tributo.

Y ahora es la Virgen, la que sale de su templo, para repartir a todos los pobladores las bendiciones inagotables que siempre otorga generosa. Así lo ha hecho siempre con el pueblo de Guadalupe y de los Cinco Pueblos que el Virrey don Francisco de Toledo, en representación del Rey de España, donó a la Santísima Virgen.

La grandiosidad e imponencia de esta procesión, demuestra que no sólo se reconoce la pujanza progresista de los pueblos por su adelanto material, sino también por la inaccesible altura de espíritu con que sostiene por los siglos, la herencia de sus mayores, acrecentándola con actos como éste, en el que luce todo el esplendor de su grandeza.

Por las noches, el cielo tranquilo de Guadalupe, se vio iluminado con los relampagueantes cohetes y bombardas, quemándose vistosos castillos de fuegos artificiales que hicieron las delicias de grandes y chicos. Aquí se esmeraron los pirotécnicos en lograr sus más fantásticas creaciones.

Durante toda la feria los chispazos juguetones de la pólvora, se adueñaron de la oscuridad de los cielos, para recordar a sus moradores que con el alba, se iniciaba un nuevo día de bendiciones bajo el Manto Sagrado de su Virgen Venerada.

Así dejamos a Guadalupe, pueblo católico por excelencia, en la dulce paz de que disfrutan sus felices habitantes.

 

¡Virgen de Guadalupe: Loor!

 

Fuente, Historia del Culto y Crónica de la Coronación Canónica de Nuestra Señor de Guadalupe, 24 de octubre 1954.

Guadalupe-Provincia de Pacasmayo-Perú.

Presbitero Santiago W. Aguilar Lezama, Párroco.

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