Historia
del Culto y Crónica de
La
Coronación Canónica de
"NUESTRA
SEÑORA DE GUADALUPE"
Santa Patrona de los Pueblos
del Norte y Reyna Excelsa
del Perú
24 de Octubre de 1954
Guadalupe-Provincia
de Pacasmayo
Departamento
de La Libertad
Perú
Presbítero
Santiago
Wenceslao Aguilar L.
Párroco
Que hacen cuatro siglos que se venera en Guadalupe –
Provincia de Pacasmayo – Departamento de La Libertad.
DEDICATORIA
CON EL MAS VIVO Y TIERNO AMOR DEL HUMILDE HIJO, DEL
SACERDOTE QUE HOY CUMPLE VEINTICINCO AÑOS QUE SE CONSAGRARA AL SERVICIO DE DIOS
Y DE SU PATRIA, CONSAGRO TAMBIEN EN ESTE DIA, MI HUMILDE OFRENDA A:
Nuestra Señora de Guadalupe
PATRONA
EXCELSA DE LOS PUEBLOS DEL NORTE DEL PERU, QUE, HACEN CUATRO SIGLOS VIENE
SOSTENIENDO, ALIMENTANDO CON SU PODER, GRACIA Y TERNURA DE MADRE DIVINA Y
HUMANA, EL VERDADERO AMOR, CARIDAD Y FE DE CRISTO, UNICO CAUDILLO DE LOS
PUEBLOS LIBRES; QUE SIGUE INSPIRANDO, SOSTENIENDO EN EL CORAZON Y ALMA DE TODO
CRISTO Y DEL PUEBLO QUE OSTENTA SU NOMBRE, GUADALUPE, LOS MAS PUROS Y VIVOS
SENTIMIENTOS DE AMOR DIVINO, DE ESPERANZA Y CONSUELO CON QUE LA POBRE HUMANIDAD
AFLIGIDA SE CONFORTA Y LA INVOCA EN UN MUNDO FALAZ, INCOMPRENSIBLE, EN ESTE
VALLE DE LAGRIMAS. MADRE RUEGA POR NOSOTROS PECADORES!.........PARA PODERLA CEÑIR
TAMBIEN, SU INMACULADA FRENTE, EN EL INOLVIDABLE DIA 24 DE OCTUBRE DE 1954, CON
LA CORONA DEL TRIUNFO, CON LA CORONA DEL RECUERDO Y GRATITUD Y COMO REYNA Y
MADRE DE CIELOS Y TIERRA, QUE GOBIERNA Y ESTRECHA CON LAZOS INDESTRUCTIBLES DE
AMOR ETERNO, A TODOS SUS HIJOS.
GUADALUPE, A
6 DE ENERO DE 1956.
Santiago
Wenceslao Aguilar L.
Presbítero
Párroco
de Nuestra Señora de Guadalupe.
SU SANTIDAD
EL PAPA PÍO XII, LLAMADO EL “PAPA DE LA PAZ”.
ORACION
QUE FUE COMPUESTA POR EL PROPIO PADRE SANTO PIO XII
"Desde las profundidades de este valle de lágrimas en que una
humanidad afligida se debate penosamente, desde el torbellino de este mar
azotado sin tregua por olas de sufrimiento, recurrimos a ti, amadísima Madre María,
para confortarnos con la contemplación de tu gloria y saludarte como a Reina y
Señora de Cielos y Tierra. Reina y Señora de la humanidad.
"Con legítimo y filial orgullo deseamos exaltar tu realeza y
reconocerla como propia de la excelencia soberana de tu ser, oh, dulce y verdadera
Madre de Aquel que es Rey por derecho, patrimonio y conquista.
"Reina, oh Madre y Señora,
mostrándonos el camino de la Santidad y guiándonos y asistiéndonos para que
nunca podamos extraviarnos.
"En las regiones celestiales
ejerces primacía entre los coros angélicos y sobre las legiones de santos que
te aclaman su soberana y se deleitan contemplando tu deslumbrante belleza.
Reina del mismo modo sobre la raza humana y por encima de todas las cosas,
encaminando hacia la fe a aquellos que todavía no conocen a su Divino Hijo.
"Reina sobre la Iglesia, que
conoce y enaltece tu dulce dominio, recurriendo a ti cual refugio seguro en
medio de las calamidades de nuestros días. Reina especialmente sobre la porción
de la Iglesia que sufre persecución y tiranía; concede a sus fieles fortaleza
para soportar la adversidad, constancia para que nunca cedan ante la coacción
injusta, luz para que no caigan en las trampas del enemigo, firmeza para
resistir los ataques abiertos, y, en cada momento, una fidelidad sin titubeos a
tu soberanía.
"Reina sobre las mentes de los hombres, para que luchen y se
esfuercen únicamente por lo que es verdad; reina en sus voluntades para que
sigan la senda del bien; y sobre sus corazones para que no amen otra cosa que
aquello que tú amas.
"Reina sobre los individuos y sobre las familias, sobre las
sociedades y naciones; sobre las asambleas de los poderosos y los consejos de
los sabios, lo mismo que sobre las aspiraciones sencillas de los humildes.
"Reina en todos los ámbitos, calles y plazas, valles y montañas;
sobre tierra, mar y aire. Escucha las piadosas oraciones de todos aquellos que
ven en el tuyo un reino de misericordia en el que toda petición es atendida,
todo dolor confortado, toda desgracia socorrida y toda enfermedad curada. Y en
el cual incluso con un signo de tus dulces manos triunfas sobre la propia
muerte convirtiéndola en vida de dicha y gracia.
"Consigue, en fin, que todos los
que en el mundo entero te aclamamos como Reina y Señora, podamos un día gozar
en el cielo de la plenitud de tu reino, ante la presencia de tu Divino Hijo,
que con el Padre y el Espíritu Santo viven y reinan por los siglos de los
siglos, Amén".
Mons. FRANCISCO LARDONENuncio Apostólico del PerúDelegado del Sumo Pontificio para laCoronación Canónica de Nuestra
Señora de Guadalupe.
Escudo de la Coronación Canónica de “Nuestra Señora de Guadalupe.
CAPITULO I
Origen Histórico de la Artística
y tan
Veneranda Imagen. Así como
el de su
grandiosa y tiernísima
advocación de
“NUESTRA SEÑORA DE
GUADALUPE”
Con que el Pueblo Cristiano
de todo
el orbe católico le rinde
culto secular.
LA HISTÓRICA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE DURANTE EL SIGLO VI INSPIRÓ GRAN DEVOCIÓN Y ESPECIAL VENERACIÓN A SAN GREGORIO MAGNO PAPA.
ANTECEDENTES HISTORICOS
Antiquísima es la imagen de
Nuestra Señora de Guadalupe venerada en Extremadura. Está labrada de madera
oriental, pero se ignora el nombre de su artífice y en qué época fue tallada.
Ya en el siglo VI se hallaba en poder del Papa San Gregorio Magno, quien la
veneraba en su oratorio particular, del que la sacaron en ocasión muy aflictiva
para la ciudad de Roma, asolada por una muy extraña y mortífera epidemia.
Muchísimas personas sucumbieron
heridas del terrible azote, cuya manifestación externa consistía en repetidos
estornudos, a los que inmediatamente seguía la muerte. De allí la frase
"DIOS TE AYUDE", dichas por los que se hallaban al lado de la persona
contagiada con el terrible mal. Con tan triste motivo cundió por la Ciudad
Eterna un pánico extraordinario. El mismo pontífice San Gregorio, cuyo
antecesor Pelagio había muerto de tan extraña dolencia, movido por una
inspiración del cielo, sacó procesionalmente por las calles de Roma a la imagen
de la Santísima Virgen, que guardaba en su oratorio, y en el acto cesó la
epidemia que tantos estragos había ocasionado entre los romanos.
COMO VINO A ESPAÑA
Compréndese fácilmente por lo expuesto, cuanto aumentaría la estimación del Santo Papa a tan milagrosa imagen, y cuán grande debía ser por lo tanto el afecto que profesaba a la persona a quien hizo donación de ella, y que no fue otra que el insigne San Leandro arzobispo de Sevilla, a quien conoció el Papa San Gregorio en Constantinopla, donde era Legado Pontificio cuando San Leandro fue a pedir al emperador que prestase su valioso apoyo a San Hermenegildo, perseguido por su padre Leovigildo, partidario del arrianismo.
Mientras residió San Leandro en
Constantinopla, tuvo muy frecuente trato con el entonces Legado y después Papa
San Gregorio, quien al ser elevado al solio pontificio, se acordó de su amigo y
le rogó que pasase a Roma para ayudarle con sus luces y consejos a gobernar la
nave de Pedro, invitación que declinó el insigne arzobispo de Sevilla, por
hallarse a la sazón ocupado en preparar la conversión de Recaedo, el cual había
de mudar de manera tan feliz los destinos de la nación española.
Comprendió desde luego el Papa San
Gregorio la razón que asistía a San
Leandro para no abandonar a España en aquellas circunstancias; más como
insistiera el Pontífice en el deseo de tener su lado a un varón de
extraordinarias dotes de ciencia y santidad, para que le asesorase en los
arduos asuntos encomendados a su cuidado como Vicario de Jesucristo en la tierra
no pudiendo San Leandro prestarle su concurso personal por la razón antedicha envíale
a su hermano San Isidro, cuya sabia cooperación agradeció tanto San Gregorio
que cuando aquél regresó a España después de haber prestado muy señalados
servicios a la Santa Sede, le hizo donación de varias reliquias y de la
milagrosa imagen de la Santísima Virgen que tenía en su oratorio, para que se
le entregase a San Leandro en testimonio de su gratitud por haberle enviado tan
excelente auxiliar y consejero.
Partiose
de Roma San Isidro con las santas reliquias y la venerada imagen al finalizar
el siglo VI. Pronto experimentó el benéfico influjo de la sagrada efigie de la
Madre de Dios. Apenas el navío que le conducía a España se halló en altamar,
levantóse recia tempestad que lo puso a, punto de naufragio, con grande riesgo
de la tripulación y pasajeros.
Aunque
sin resultado feliz, puso en práctica el capitán de la nave cuantos medios
puede emplear un marino valeroso y experto para capear el peligro temporal. Ya
sólo quedaba encomendar a Dios la salvación de las almas, perdida la esperanza
de salvar los cuerpos.
Más
en aquel desesperado trance, el espíritu de Dios iluminó el entendimiento de
San Isidro y movió su voluntad a que sacase de la cámara donde estaba
depositada la imagen de la Santísima Virgen, donada por el Papa San Gregorio a
su hermano, y haciéndola llevar sobre cubierta arrodillóse ante ella rodeado de
la tripulación y pasajeros y todos suplicaron con vivas instancias a la Reina
de los cielos que los ampare en aquel terrible trance. La excelsa Señora acogió
favorablemente su plegaria, pues en aquel mismo punto amainó el viento, se fue
sosegando el imponente oleaje que amenazaba tragarse la nave, y pudo ésta
navegar sin tropiezo alguno por la superficie de las aguas suavemente
onduladas.
Con
mar bonancible y viento de popa llegó el navío al puerto de Cádiz. Habiendo
desembarcado, llevaron procesionalmente la santa imagen por las calles, y a su
paso se agolpó numeroso gentío que enterado del milagro que había salvado las
vidas del santo Prelado y de sus compañeros, se unió a estos para tributarle el
homenaje de su fervoroso culto. Otro tanto sucedió en Sevilla, en cuya iglesia
mayor quedo depositada con grande pompa y solemnidad.
DURANTE
LA DOMINACION ARABE
Allí permaneció hasta que la invasión de los árabes obligó a los cristianos a replegarse a las regiones septentrionales para librarse del furor agareno.
En aquella triste y accidentada huida procuraron nuestros antepasados sustraer a la profanación mahometana las reliquias, imágenes y demás objetos sagrados.
La
imagen de la Santísima Virgen donada por el Papa San Gregorio a San Leandro, fue
del número de las salvadas por un grupo de cristianos fugitivos
que
partieron camino de Extremadura. Penetrando en dicha región, se detuvieron al pie
de una áspera montaña, por la que fueron subiendo tras un breve descanso, hasta
que tropezaron con una cueva abierta en las breñas. En ella depositaron la
sagrada imagen con otras varias reliquias. Hicieron luego de todo ello el
correspondiente inventario del que dejaron un ejemplar firmado, haciendo
constar la procedencia de todos los objetos que allí quedaban depositados, para
que pasada la borrasca que le había obligado dejar sus hogares, fueran
reconocidos y vueltos a los lugares de su procedencia, evitando así que las
profanasen y destruyesen los moros.
Pronto
invadieron éstos la región extremeña y en ella se establecieron, dando nombres
arábigos a los lugares que ocupaban. De ahí que la montaña donde quedó oculta
la mencionada imagen de la Santísima Virgen tomase el nombre del río que de
ella descendía y que los moros llamaban Guadalupe, que significa "Río del
lobo".
Oculta
permaneció la imagen de la Santísima Virgen durante la dominación agarena en
Extremadura, y oculta siguió después de reconquistada dicha región por los
cristianos hasta ya entrado el siglo XIV, en que el Señor quiso que fuera
descubierta de un modo prodigioso, para más excitar hacia ella de veneración de
los fieles.
EL
VAQUERO GIL
Refiere la tradición, confirmada y autorizada por la sanción de la Iglesia, que por aquel tiempo, cierto vaquero llamado Gil Cordero, que apacentaba unas vacas en las inmediaciones del castillo de Alía, tuvo la desgracia de perder una de ellas. Aguijoneado por el natural deseo de hallarla, estuvo tres días consecutivos recorriendo todos aquellos lugares, hasta que rendido de cansancio se sentó junto a una fuente. Cerca de ella descubrió a la res tendida y muerta, sin que pudiera averiguar la causa de aquella desgracia, porque la vaca no prestaba señal de herida ni contusión que indicara la menor violencia.
Sintió,
como era natural, la pérdida de la res, pero quiso a lo menos aprovechar su
piel desollándola. Para ello empezó haciéndole dos cortes en el pecho en forma
de cruz con su cuchillo. ¡Cuál no fue su sorpresa al ver que el animal se
levantaba vuelto a la vida!
Lleno
de asombro se puso a mirar por doquier, creyéndose engañado por algún
maleficio. Su admiración subió de punto al ver ante él una hermosísima Señora
circundada de resplandores, la cual con voz armoniosa y dulcísima le declaró
ser la Santísima Virgen María. Mandóle que fuese a Cáceres con la vaca
milagrosamente resucitada, para que ella sirviese de testimonio de la verdad de
la misión que le confiaba. Consistía en decir al clero y al pueblo de la
mencionada ciudad, que le acompañasen al sitio donde había hallado a la res
muerta, y apartasen unas piedras que le señaló y que ocupaba la cueva donde se
hallaba depositada una imagen suya, pues quería que fuese descubierta y
colocada en una capilla que había de erigirse en aquel mismo lugar, para que la
venerasen los fieles. Deslumbrado quedó el vaquero Gil por los resplandores de
la aparición y asustado al oír las palabras de la Señora. No volvió en si hasta
que desapareció Ia celestial visión. Ató luego la vaca con una cuerda que a
prevención llevaba, y se fue con ella al sitio donde se hallaban otros vaqueros
compañeros suyos, a quienes refirió el maravilloso suceso. De que decía verdad
daba testimonio el pecho de la vaca, en que se veía de manera clara y distinta
los dos cortes que con su cuchillo le había hecho para arrancarle la piel.
Admirados quedaron los vaqueros con aquel extraordinario relato, Todos ellos
convinieron en que Gil debía ir a Cáceres para dar parte del milagroso suceso a
la autoridad eclesiástica.
Encaminóse
Gil en dirección a Cáceres. Antes de presentarse a las autoridades
eclesiásticas, movido por un vehemente deseo de ver a su familia, entró en su
casa. Cuál no fue su dolor al saber que su hijo único había muerto el día anterior!
Su atribulada esposa salió a darle tan triste nueva. Dijole además, qué de un
momento a otro iban a venir el clero y acompañamiento para la ceremonia del
entierro del cadáver. Todo ello produjo en el vaquero una impresión
dolorosísima. Pero confiado en la Santísima Virgen de la que era mensajero,
juzgó que si la Señora había resucitado a un animal para que diera testimonio
de la veracidad de sus palabras, bien podía resucitar a su hijo, si se lo pedía
como premio del celo con que cumplía su encargo.
Así
sucedió efectivamente; pues apenas el clero y las demás personas que habían de
acompañar el cadáver al cementerio llegaron a la casa mortuoria, levantóse del
féretro el hijo del vaquero Gil, y pidió a su padre que le llevase al lugar
donde la Santísima Virgen se le había aparecido, pues quería darle gracias por
su milagrosa resurrección.
HALLAZGO DE LA IMAGEN, VENERACION DEL PUEBLO Y DE LOS REYES
Grande asombro produjo entre los que presenciaron esta escena tan señalado prodigio, y mayor todavía las palabras del mancebo cuyo significado no entendían. Refirió entonces el vaquero Gil a los circunstantes lo que le había sucedido al hallar su vaca muerta, y de que modo volvió a la vida con todos los pormenores de la celestial aparición; y como de la veracidad de sus palabras daban testimonio la señal de la cruz hecha en la vaca por él mismo y el milagro de resurrección de su hijo que acababan de presenciar diéronle crédito y le acompañaron a la sierra de Guadalupe, donde siguiendo las indicaciones de la Santísima Virgen, descubrieron su imagen y con ella las reliquias de varios santos, de cuya autenticidad daba testimonio el acta depositada en la cueva por los cristianos que allí las ocultaron.
Quisieron
trasladar la santa imagen a Cáceres, pero el vaquero Gil se opuso a ello,
aduciendo que la voluntad de la Santísima Virgen era que su efigie fuese
venerada en el mismo sitio donde había estado oculta tantos siglos. Con esto
convinieron todos en dejar la imagen en aquel lugar y edificaron una rústica
ermita provisional, donde la colocaron en espera de un templo más decoroso.
De
todos estos prodigios dieron parte al Rey don Alfonso XI las autoridades
eclesiástica y, civil de Cáceres. El monarca contribuyó de buen grado y con
larga mano a los trabajos que emprendieron los fieles para que el culto de la
sagrada Imagen tuviera el debido esplendor, cediendo cuantiosas rentas al
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y designando para su servicio seis capellanes
y un Prior, que fue primeramente el Cardenal don Pelayo Barroso. También a los
capellanes les otorgó rentas con que atender a su manutención y al
sostenimiento del Hospital de San Juan Bautista que se estableció junto al
Santuario.
Como
complemento de estas tan piadosas como magnánimas mercedes fundó el monarca una
población inmediata al Santuario y dio a sus cincuenta primeros habitantes
terreno suficiente para edificar sus viviendas y tener tierras de cultivo; todo
ello se lo cedió libre de gabelas, y sin más tributo que el diezmo para el
Santuario. Otorgó, además, ejecutoria de nobleza al vaquero Gil, con uso de
escudo en el que se perpetúa el milagro de la aparición de la Santísima Virgen.
La Reina del Cielo correspondió a la generosidad del monarca ayudándole con su
poderosa protección en las diferentes guerras que emprendió contra los
mahometanos, y muy especialmente en la famosa batalla del Salado, donde recibió
rudo escarmiento la morisma. El Rey don Alfonso XI se mostró sumamente
agradecido a la Virgen por tan señalado favor, en cumplimiento del voto que
había hecho antes de la batalla, fue en romería al Santuario de Nuestra Señora
de Guadalupe, al que donó buena parte del riquísimo botín cogido a los
mahometanos.
El
Excmo.
Mons.
AURELIO M. GUERRERO
Dignísimo
Arzobispo de la Arquidiócesis
de Trujillo.
Excmo. Sr.
Presidente de la Republica
General de
División
Don MANUEL A.
ODRIA
Padrino de la
Coronación.
Sra. MARIA
DELGADO DE ODRÍA
MADRINA DE LA
CORONACION.
Arquitectónico Santuario donde se rinde culto secular a la Milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.
Sr. Doctor Don MANUEL PRADO UGARTECHE Ex Presidente Constitucional del Perú, considerado como uno de los grandes políticos y estadistas de Sud-América y que a manera de Simón Bolívar, Santiago Felipe Salaverry, Ramón Castilla y otros caudillos y libertadores de nuestra Patria, con motivo de su visita presidencial a los Departamentos del Norte, visitara también a la histórica Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, Santa Patrona de los Pueblos del Norte y Excelsa Reyna del Perú en su arquitectónico y secular Santuario y Convento de San Agustín de Guadalupe, declarados también durante su periodo Gubernamental, por Ley número 9415, Monumentos Históricos Nacionales.
COPIA de la
Declarando
Monumentos Históricos el Convento y Templo de San Agustín de Guadalupe.
LEY No. 9415
El Presidente de la República
Por
Cuanto:-
El Congreso
ha dado la Ley siguiente:
El Congreso de
la República Peruana.
Ha dado la
Ley siguiente:
Artículo Único:
Declarándose
Monumentos Históricos Nacionales el Convento y Templo de San Agustín fundados
en 1560 por el Capitán Don Francisco Pérez de Lezcano en el Distrito de
Guadalupe, Provincia de Pacasmayo, Departamento de La Libertad.
Comuníquese al Poder
Ejecutivo para su Promulgación.
Dada en la sala
de sesiones del Congreso, en Lima, a los veinticuatro días del mes de Octubre de
mil novecientos cuarentiuno.
I.
A. BRANDARIZ. Presidente del Senado.
ALVARO
DE BRACAMONTE DE ORBEGOSO. Senador Secretario.
GERARDO
BALBUENA - Diputado Presidente.
M.
I. CEVALLOS GALVEZ.-Diputado Secretario.
Al
Señor Presidente Constitucional de la república.
Por
Tanto:-
Mando se publique y cumpla.
Dado
en la Casa de Gobierno, en Lima, a los veinticinco días del mes de Octubre de
mil novecientos cuarentiuno.
MANUEL PRADO
Pedro M.
Oliveyra.
La fe religiosa de Guadalupe y su signo histórico.
LUIS PAIS TORRES, Normalista egresado del Instituto Pedagógico Nacional y Ex-Profesor de Pedagogía y Filosofía de Educación de la Universidad de La Libertad.
Pocos pueblos del Perú como Guadalupe
tienen el privilegio de sentirse tan profundamente confundidos en su fe
religiosa con el pretérito de su historia, por esta razón el espíritu
observador y estudioso del Rvdo. Padre Wenceslao Aguilar ha culminado un propósito
que prestigia la cultura de este hermoso distrito de la Provincia de Pacasmayo
escribiendo y narrando con veracidad y elegancia la HISTORIA DE LA VIRGEN DE
GUADALUPE que es la propia Historia de un pueblo que con el efluvio telúrico de
su ubicación geográfica y la prestancia generosa de sus hijos exalta la
tradición de sus antepasados y difunde para propios y extraños los valores
eternos de un catolicismo humano y purificador.
El Dr. Wenceslao Aguilar que ha
identificado sus inquietudes y talento organizador con el anhelo de realzar en
toda su magnitud espiritual el justo valor de una fe que los siglos ha
vivificado, no ha escatimado esfuerzo alguno en dar a publicidad el presente
libro, obra que involucra el mérito de su originalidad, la certeza y rigor
histórico de todos sus datos, la belleza en lo sencillo y el pulcro de su
lenguaje y el inconfundible amor religioso de su autor.
Quienes auscultamos con sereno y desapasionado criterio analista el movimiento filosófico cristiano festejamos y aplaudimos producciones como la del Dr. Aguilar que tienen la virtud de propender a la difusión de auténticos valores morales que una comunidad debe atesorar en provecho de su progreso material y espiritual.
LUIS PAIS
TORRES.
Autorización del Capítulo
Vaticano para que sea coronada canónicamente la Bienaventurada Virgen de
Guadalupe
Rescripto por el que se concede
autorización, para coronar solemnemente la imagen de Nuestra Señora de
Guadalupe.
(Traducción del latín).
Al Excmo. y Redmo. Sr. Arzobispo de
Trujillo, en el Perú. Mons. Aurelio M. Guerrero, salud en el Señor.
Por la súplica presentada
recientemente por el V. Excia. a nuestro Capitulo Vaticano, que tiene el
privilegio de coronar canónicamente las sagradas imágenes de la Madre de Dios,
insignes por el arte y la veneración, hemos sabido con alborozo que en la
ciudad de Guadalupe, dentro de los límites de vuestra preclarísima
Arquidiócesis, existe un antiguo Santuario que data del siglo XVI en el que se
rinde culto especial y gran veneración a una hermosísima efigie de la Madre de
Dios con el Niño Dios en sus brazos, tallada en madera, y conocida con el
nombre de la "Bienaventurada Virgen de Guadalupe".
El pueblo la ha proclamado por su
Patrona, en vista de los admirables prodigios realizados por Ella en tiempos
pasados y recientes.
A sus pies acuden los fieles, no
solamente del lugar si no también de las regiones más distantes en devotas
peregrinaciones, ya para pedir nuevos favores, o bien para agradecer los
beneficios recibidos.
Considerando el culto peculiar que se
tributa a esta imagen de María Santísima, teniendo presente el vivo deseo de V.
Excia., del Clero y del Pueblo, de ceñir la cabeza de la mencionada Imagen con
Corona de Oro en este Santo Año Mariano, Centenario de la Proclamación del
Dogma de la Inmaculada Concepción. Nos, deseando satisfacer estos anhelos de V.
Excia., y de todo el pueblo, reunidos en el Aula Capitular el 25 de abril del
año en curso, después de examinar detenidamente los respectivos Documentos,
gustosos hemos determinado de común acuerdos que la referida imagen de la
Bienaventurada Virgen de Guadalupe sea solemnemente Coronada con Corona de Oro,
en Nuestro nombre.
Rogamos encarecidamente a V. Excia.
que verifiquéis el acto de la Coronación personalmente, o por medio de otro
Obispo, si así os place.
Dado en Roma, en la Ciudad del
Vaticano, el día 6 de mayo del año 1954. XV del Pontificado de su Santidad el
Papa Pio XII.
(Fido.) Julio Rossi.
Can.
Cec (Frdo) José Calderari Cec.
LUIS ARROYO
VICEPRESIDENTE ACTIVO DE LACORONACION
CANONICA DE NUESTRA SEÑORA DE
GUADALUPE.
INTRODUCCION
El
26 de Febrero de 1943, obedeciendo a los altos designios de Dios y de la
Autoridad que en su Nombre gobierna, el que escribe estas líneas arribó por
primera vez a Guadalupe. Ya he llegado al majestuoso y arquitectónico
Santuario, donde hacen cuatro siglos se le rinde culto y especial veneración a
la histórica y milagrosa Imagen de "Nuestra Señora de Guadalupe" que,
con su Niñito Dios, a quien estrecha fuertemente a su pecho, parece hablar al
visitante, forastero, extraño, solitario, sin familia y sin amigos, con la
ternura y sonrisa de esa MADRE EXTRAORDINARIA, DE LA MADRE DIVINA Y HUMANA que
lleva entre sus maternales brazos al Rey de cielos y tierra y que también acoge
cariñosa y expresiva a toda criatura, al humilde sacerdote que tan solamente
llega por pocos días y que también la implora y admira.
Efectivamente
y después de ocho días, cumplida tan delicada misión de levantar el Inventario
General de la Iglesia y Parroquia (pues el señor Párroco había fallecido en
Lima) me despedí de Guadalupe, de esta tierra hospitalaria, acogedora, con su
clima tropical, como lo es el corazón noble, generoso y cálido de sus hijos que
con tanta fe y amor veneran a la Virgen que forjó su pueblo, que ostentan su
bendito nombre y viven, duermen su sueño secular, bajo su amparo y protección.
Más, "El hombre propone y Dios dispone", pues la intención y
propósito de ausentarme aún más lejos de nuestra Arquidiócesis, la despedida
familiar y vehemente entusiasmo de llegar cuanto antes al sitio elegido, todo
se ha trastornado, estaba de por medio la voluntad y poder de Dios que gobierna
y dirige a la pobre humanidad .
Así
pues, de nuevo, por segunda vez, a propuesta e insistencia del Superior
Jerárquico llegué en calidad de Párroco a la ciudad de Guadalupe, los primeros
ocho días, se han convertido en más de trece años transcurridos, como si fuera
un año, un día, porque todo este lapso de tiempo, siempre fue cortísimo para
poder emprender y terminar importantes obras que Dios y la Santísima Virgen
María inspiran y desean que sus sacerdotes efectúen y consagren, mediante su
valiosa protección porque son necesarias para su culto y para su honra.
GRANDIOSO
ACONTECIMIENTO NACIONAL
Con motivo de celebrar el III CONGRESO EUCARISTICO NACIONAL que tuvo lugar en la ciudad de Trujillo en Octubre de 1943, el suscrito recibió entre otras comunicaciones, la propuesta y atenta invitación del entonces Excelentísimo Monseñor Juan G. Guevara, Arzobispo de Trujillo y que después lo fuera también ilustre Primado y Cardenal del Perú, para que gestionara la Coronación Canónica de la tan venerada e histórica Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, en la ciudad de Trujillo, por ser la más antigua y a quien los pueblos del Perú le rinden culto secular.
Sin
embargo, no obstante haber despertado gran interés y entusiasmo en el corazón y
ambiente, guadalupano para coronar a su Excelsa Patrona, por razones
inesperadas, que sería muy largo de enumerar, con el sentimiento más profundo
se tuvo que declinar a la significativa y grata invitación; pues basta decir de
que el tiempo era corto e imposible para poder improvisar un acontecimiento de
tanta trascendencia espiritual, máxime y si se tenía en cuenta de que no sólo
el Santo Templo se encontraba desmantelado, un poco derruido por la acción del
tiempo; sino que aún a la Santísima Virgen le faltaba su Corona de Oro que
manos sacrílegas la habían despojado por el año 1916, juntamente con sus
valiosas joyas; y aún carecía de las vestimentas indispensables o esenciales
que le correspondía lucir en tan magno acontecimiento cívico religioso, que
había de realizarse en la ciudad de Trujillo. Capital de la Arquidiócesis.
OCTUBRE DE 1943 A OCTUBRE DE 1954, ONCE AÑOS han transcurrido, y no se ha desperdiciado tiempo, entusiasmo, fe y confianza para poder celebrar ese día feliz tan esperado por Guadalupe y por la Santísima Virgen; hasta que al fin y cuando todo estaba previsto, su Santo Templo totalmente refaccionado, cuando se le ha dotado de su valiosas y artísticas coronas de un kilo y medio de oro de 18 quilates cada una, cuando se le ha mandado confeccionar artísticos mantos, corona de oro para el Niño y ha recibido valiosas alhajas; cuando su devoción ha recobrado su antiguo esplendor y más justo homenaje de los miles de devotos que la invocan y aclaman en el Perú.
Con
motivo de celebrarse el V CONGRESO EUCARISTICO NACIONAL Y MARIANO, que con
tanta solemnidad y grandeza se ha realizado en la ciudad de Lima en Diciembre
de 1954; como la más elocuente y expresiva manifestación de fe y adhesión a tan
grandioso acontecimiento que se ha celebrado en Homenaje a "DIOS
EUCARISTIA Y A LA INMACULADA VIRGEN MARIA", contando con el decidido apoyo
y gran voluntad de nuestro virtuoso y santo Prelado, Excelentísimo Arzobispo de
Trujillo Monseñor Aurelio M. Guerrero, se ha coronado canónicamente, se ha
ceñido gloriosamente la inmaculada frente de la Sacrosanta Imagen de
"Nuestra Señora de Guadalupe y del Niño", en su propio pueblo por
ella escogido; GUADALUPE, con la corona del triunfo, con la corona de Reyna que
ha regido y seguirá gobernando e inspirando con el amor y ternura de Madre a
sus verdaderos hijos que la imploran y la invocan a través de los siglos,
"DEL MISMO MODO QUE POR NUESTRAS MANOS TE CORONAMOS EN LA TIERRA ASI
MEREZCAMOS QUE CRISTO NOS CORONE DE GLORIA EN EL CIELO".
Por
eso. ¡Oh 24 de Octubre de 1954! Bella fecha! Día de imperecederos recuerdos, yo
te bendigo y saludo. Y, con el alma emocionada por el recuerdo de un
acontecimiento que ha conmovido, que ha hecho latir y unificar intensamente el
corazón humano; que ha hecho revivir la fe y el amor cívico-religioso en
toda la Nacionalidad, y que, tuvo lugar en la histórica ciudad de Guadalupe con
motivo de la CORONACION CANONICA PONTIFICIA DE LA MAS ANTIGUA Y TAN VENERADA
IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, Excelsa Patrona de los pueblos del norte
del Perú, quiero Invocar con toda mi alma la especial protección de JESUS Y DE
MARIA, mi oración de acción de gracias, por haberme concedido tanta gloria; y
porque sigan conservando y avivando en todos los instantes de mi vida y
eternamente, mi respetuosa y profunda admiración, mi recuerdo y gratitud hacia
esas almas nobles y generosas que representando a Dios y a la Patria,
confundidos y fusionados en un multitudinario de gentes de toda condición y
estado, pletóricos de cristiano regocijo, en un día 24 de Octubre, parecía
unirse el cielo con la tierra, la criatura con su Creador, el hijo pródigo con
su tiernísima Madre, el ciudadano con las autoridades que con la inspiración de
Dios y la Patria legítimamente gobierna, dirigen, estimulan, dignifican y honran
a los ciudadanos y pueblos más humildes.
Por
cuya razón y confirmando todo cuanto se indica, cumpliendo con un deber de
conciencia, no puedo terminar estas líneas, sin dejar también grabado, como si
fuese esculpido con letras de oro, mi especial admiración y más profunda
gratitud:
Al
Excelentísimo Legado Papal Monseñor Francisco Lardone, que con la amabilidad,
atención y cariño que le caracteriza viajó, desde Lima a Guadalupe, para
coronar en nombre del Santo Padre Pio XII a la Santísima Virgen de Guadalupe,
como Patrona de los pueblos del Norte y Reyna del Perú.
Al
Excelentísimo Sr. Presidente Constitucional del Perú don Manuel A. Odría y Sra.
María Delgado de Odría que, representados por el Excmo. Sr. Ministro de
Justicia y Culto Dr. Dn. Freundt Rosell y Sra. Clara Cueva de Freundt,
apadrinaron el acto solemne de la Coronación y a la vez se dignó prestar todas
las facilidades que tanto las autoridades como la Comisión respectiva
gestionaron ante su gobierno y se consiguieron en beneficio y ornato del pueblo
de Guadalupe, Iglesia y Coronación.
A
nuestro dignísimo Sr. Arzobispo Monseñor Aurelio M. Guerrero y señor Diputado
don Telmo Maximiliano Lecuona, por su atenta, decidida atención e influencia
prestada ante los Poderes Públicos a fin de que la Junta Central Pro-Coronación
Canónica de Nuestra Señora de Guadalupe haya podido cumplir con todo éxito tan
delicada misión.
A
la digna Representación Ministerial y Parlamentaria, a las dignidades y altas
autoridades eclesiásticas, políticas, civiles, judiciales, militares, miembros
y comisiones de los Institutos Armados, Instituciones civiles-religiosas, funcionarios
públicos, colegios y millares de fieles que se concentraron en la ciudad de
Guadalupe como adhesión cordial y fervorosa de tan magno acontecimiento.
A
los Diarios de la Capital, Trujillo, Pacasmayo, Chiclayo, Piura y por último a
toda la Prensa Nacional que adhiriéndose íntimamente y haciéndose eco de tan
justo anhelo e ideal, supieron inspirar apoyar y estimular nuestras gestiones y
esfuerzos.
A
las Negociaciones agrícolas, comerciales, industriales y fieles devotos en
general de Lima, Trujillo, Chiclayo, Piura y de todos los pueblos de la
Provincia de Pacasmayo y de Guadalupe que se dignaron proporcionar su valiosa
cooperación económica espiritual, para sufragar innumerables y extraordinarios
gastos, como consta por la publicación del Manifiesto que salió en la UNION de
Pacasmayo de febrero 5 de 1955. Así mismo a todas las personas que han
obsequiado alhajas y monedas de oro para la confección de la NUEVA CORONA DE
ORO DE LA STMA. VIRGEN y que también se publicó minuciosamente en el manifiesto
de la fecha que se indica.
A
las familias, señoras y señoritas de Guadalupe, que organizaron por su cuenta,
tómbolas, veladas, rifas de objetos y dulces a fin de acrecentar fondos que
entregaron íntegramente a la Tesorería Pro-Coronación, según Manifiesto
publicado.
A
las M.R.R. Madres del Convento de Santa Clara de Trujillo, por haber
confeccionado en forma artística el Manto de Coronación que mide tres metros y
medio de largo y haber obsequiado dos elegantes pendones para el Altar de la
Stma. Virgen.
A
las Muy R.R. Madres del Colegio de Santa Teresita de San Pedro de Lloc, por
haber confeccionado con arte y maestría y desinteresadamente, el Carro
Alegórico que lució la Virgen en su coronación y grandiosa Procesión.
Al
Concejo Municipal de Trujillo, por haber prestado gratuitamente todo el tabladillo
que se necesitaba para la asistencia oficial de
Coronación.
Al
muy R.P. Luis Arroyo, por su destacada y entusiasta colaboración de un
verdadero y dignísimo Misionero de Nuestro Padre San Francisco de Asís que, en
calidad de Vice Presidente Pro-Coronación Canónica de Nuestra Señora de
Guadalupe, supo cumplir con tan delicada misión que se le había encomendado.
A
Monseñor Héctor G. Alegría, por haber proporcionado su Quinta Leticia, para
hospedar al dignísimo Legado Papal Monseñor Francisco Lardone.
Al
Sr. don Carlos Wong, Gerente de la importante Negociación de la Hacienda e
Ingenio Talla, por haber ofrecido en forma atenta, desinteresada y como
adhesión a los actos del gran acontecimiento religioso, el COCTEL en honor de
la Comitiva Oficial de Coronación.
Y
por último a todos y cada uno de los miembros de la Junta Central
Pro-Coronación Canónica de Nuestra Señora de Guadalupe y Comisiones de
Erogaciones que sin desmayo, supieron sacrificarse para cumplir en forma
consciente, con verdadero entusiasmo y patriotismo tan delicado cometido.
QUE NUESTRA
SEÑORA DE GUADALUPE, GLORIOSAMENTE CORONADA OS BENDIGA A CADA INSTANTE DE
VUESTRA PRECIOSA VIDA, Y QUE ANTE LA DEBIL GRATITUD HUMANA, QUE SE INFLAME LA
LLAMA DEL AMOR TIERNISIMO DE UNA MADRE DIVINA Y HUMANA Y ABRACE ETERNAMENTE A
SUS HIJOS.
VIVA CRISTO REY - VIVA MARIA INMACULADA, REYNA Y PATRONA EXCELSA DEL PERU".
Párroco Presidente Activo de la Junta
Central Pro Coronación Canónica de
Nuestra Señora de Guadalupe.














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